09/01/2018 opinin

Construccin: una contribucin de la tecnologa del hormign a la sostenibilidad

El material más utilizado en la construcción en nuestro país es el hormigón, pero con el avance de la tecnología de los materiales es posible construir estructuras cada vez más complejas y durables, con los materiales tradicionales disponibles y con materiales innovadores de diversa índole. Al respecto opinó para Télam la ingeniera Alejandra Benítez, coordinadora de tecnología del hormigón en INTI Construcciones.

Alejandra  Benitez

Por Alejandra Benitez

El material más utilizado en la construcción en nuestro país es el hormigón. Con una historia de apenas más de 100 años en el mundo, está compuesto por agregados gruesos y finos naturales, cemento, agua y aditivos. Con el avance de la tecnología de los materiales es posible construir estructuras cada vez más complejas y durables, con los materiales tradicionales disponibles y con materiales innovadores de diversa índole.

Actualmente existe una preocupación creciente en lograr construcciones funcionales que tengan una durabilidad suficiente para que, con bajos costos de mantenimiento, se pueda disminuir la huella de carbono.

Desde la Unidad de Tecnología del Hormigón de INTI Construcciones, hace más de dos décadas se viene trabajando en el concepto de mejorar la relación que se da en la trilogía economía - sociedad - ambiente, y esto se puede encarar desde varios puntos de vista.

Uno de ellos es lograr hormigones de muy baja permeabilidad que provean una protección natural a las armaduras frente a las acciones del medio en el que se encuentran. Para ello es necesario realizar un control eficiente de los materiales que se incorporan y sus proporciones, diseñando para cumplir parámetros prestacionales que puedan ser medidos.

Entre estos parámetros se encuentran la permeabilidad al aire, al agua y a otros agentes agresivos presentes en la mayoría de las zonas geográficas de nuestro país, desde frío y calor intenso, grandes amplitudes térmicas, vientos intensos, contacto con agua de mar, suelos con altos contenidos de sustancias agresivas, así como también humedad relativa baja y alta. Se plantea a través del Reglamento Argentino de Estructuras de Hormigón CIRSOC 201:2005 que a partir de 2013 entró en vigencia de aplicación para la obra pública en todo el territorio nacional y algunas provincias.

Dicho reglamento es aplicable al diseño y construcción de estructuras de hormigón sin armar, armado y pretensado, que deben ser capaces de resistir las acciones previstas durante los períodos de construcción y de servicio, ofreciendo la seguridad adecuada al uso al que se destinen durante su período de vida útil. En general se debe utilizar específicamente a las estructuras de edificios destinadas a viviendas, cocheras, locales públicos, depósitos e industrias. Así como también para estructuras como chimeneas, muros de contención, silos, pilas de vertedero, casas de máquinas (infraestructura civil en presas), entre otros.

Desde INTI Construcciones se contribuye a la difusión y aplicación del reglamento vigente mediante la participación en el diseño, ajuste y control de diferentes tipos de obras de envergadura que se vienen construyendo en nuestro país tales como represas, redes cloacales, elementos premoldeados como durmientes de hormigón, obras civiles para estructuras nucleares de diversa índole, entre otras. De esta manera la tendencia es hacia una mejora en la eficiencia de la construcción, que se verá reflejada al cabo de 50 años teniendo en cuenta que es la vida útil de diseño a la que se dirige la normativa.

Asimismo, desde la especialidad de la tecnología del hormigón, se trabaja constantemente en la posibilidad de disponer de subproductos o residuos de otras industrias que constituyen un pasivo ambiental cada vez más difícil de disponer en forma amigable y sostenible en el tiempo.

Es que el material "Hormigón" permite contener y en algunos casos aislar materiales que de otro modo podrían contaminar o afectar el desarrollo normal de las actividades de la población, alimentando los rellenos sanitarios, llegando en algún momento a saturar la capacidad de disposición de los residuos.

Dependiendo de la industria de que se trate, se puede hacer algún pretratamiento para luego jugar el rol de reemplazar alguno de los componentes del hormigón tales como agregados artificiales obtenidos del reciclado de residuos de plástico y caucho, aprovechamiento de hormigones de demolición que triturados se pueden reutilizar como agregados gruesos y finos, los que dependiendo del tamaño pueden llegar a tener diferentes aplicaciones tales como nuevos hormigones tradicionales o rellenos de densidad controlada.

Un capítulo aparte merecen los materiales cementicios complementarios como escorias, puzolanas, cenizas volantes, arcillas calcinadas, que reemplazan el clinker, materia prima principal del cemento. Al utilizar menos porcentaje de clinker se economiza en combustible (gas, carbón o fueloil), recursos no renovables como la caliza y se disminuyen las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, principal responsable del calentamiento global.

Algunos residuos tales como el bagazo de la caña de azúcar, la cáscara de arroz o los residuos de la industria papelera (celulosa) calcinados o simplemente molidos a una finura similar a la del cemento presentan propiedades hidráulicas.

Otra mejora importante se introdujo al permitir el reciclado del agua deriva de la industria del hormigón elaborado.

Llevamos una larga historia en promover el estudio de estas alternativas, buscando la viabilidad y la transferencia del laboratorio a la industria, que si bien sabemos que es un cambio de cultura importante, no debemos limitarnos y la propuesta es seguir avanzando.


(*) Ingeniera. Coordinadora de tecnología del hormigón en INTI Construcciones.





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